Son definiciones básicas y están acá para tener a mano: no hay nada que estudiar ni que memorizar. Las vas a entender mejor a medida que las uses en tus propios proyectos.
Si alguna no se entiende, decilo en el encuentro. Que una definición esté mal escrita es problema nuestro, no tuyo.
No es un comando ni una fórmula: es un pedido, en castellano, como se lo harías a alguien que recién entra a tu equipo. Cuanto más contexto le des —para quién es, qué vas a hacer con eso, qué no querés— mejor sale.
Buena parte de lo que vamos a hacer en el programa es aprender a pedir mejor.
Dónde lo vas a ver
En cada conversación. Es casi todo el trabajo.
Claude no es uno solo: es una familia. Los tres nombres son tamaños, no productos distintos. El número que va al lado (5, 4.5) es la versión: más alto, más nuevo. En la app elegís cuál usar desde el menú de arriba de la conversación.
| Modelo | Para qué | Cuánto le entra |
|---|---|---|
| Opus | El más capaz. Para problemas difíciles, análisis largo y trabajo que pide criterio. | ≈ 700.000 palabras |
| Sonnet | El equilibrio: muy capaz y bastante más rápido. Es el del día a día. | ≈ 700.000 palabras |
| Haiku | El más liviano y veloz. Para tareas simples y repetitivas. | ≈ 150.000 palabras |
Dónde lo vas a ver
Cada vez que abrís una conversación. Si no tocás nada, usás el que viene por defecto.
Claude no lee letras ni palabras: lee tokens, que son pedazos de palabra. «Programa» puede ser un token solo; «extraordinariamente» son varios.
Como regla de bolsillo, en castellano un token ronda los tres caracteres, así que una carilla de texto anda por los 500 tokens. No hace falta que los cuentes nunca — pero todo lo que sigue se mide así.
Dónde lo vas a ver
Debajo de todo. Es la unidad de las dos cosas que vienen ahora.
Todo lo que va en una conversación —lo que escribís, lo que te contesta, los archivos que le pasás— ocupa lugar en una misma ventana. Las de hoy son enormes: entra un libro largo entero sin despeinarse.
Cuando una conversación se hace muy larga, lo viejo se comprime para que entre lo nuevo. Ahí es cuando parece que «se olvidó» de algo que dijiste al principio. No le pelees: abrí una conversación nueva y dale el contexto que importa.
Dónde lo vas a ver
En conversaciones largas, cuando empieza a perder el hilo de algo que quedó muy atrás.
Aparte de lo que entra en una conversación, tu plan tiene un tope de cuánto podés usar en una ventana de tiempo. Cuando lo tocás, esperás a que se reponga.
Dos cosas que conviene saber. Los modelos más pesados lo consumen bastante más rápido. Y las conversaciones largas consumen más que las cortas, porque cada mensaje nuevo vuelve a leer todo lo anterior: veinte idas y vueltas cuestan mucho más que veinte preguntas sueltas.
Si te quedás corto seguido, la salida casi siempre es la misma: el modelo del medio para el día a día, y el más capaz guardado para lo difícil.
Los números exactos dependen del plan y cambian cada tanto por eso no los ponemos acá. Los ves en tu cuenta, y si te queda la duda lo miramos juntos en clase.
Dónde lo vas a ver
Cuando la app te avisa que llegaste al tope.
Claude puede darte un dato, una cita o un número que suena impecable y es falso. No te está mintiendo ni funcionando mal: está completando lo que parece la continuación más probable, y a veces lo más probable no es lo cierto.
Pasa más con datos puntuales —fechas, cifras, nombres propios, links— y mucho menos con razonar o redactar. La regla práctica: todo lo que vayas a firmar, mandar o decidir, verificalo. Y si la fuente se la das vos (un archivo, un documento), el riesgo baja muchísimo.
Dónde lo vas a ver
Siempre. Es el concepto que más te va a servir para trabajar con criterio.
Claude no entra a tus archivos ni hace nada afuera por su cuenta: te pide autorización y decidís vos. Cuando quiere leer o escribir algo en tu carpeta de trabajo te lo muestra y te pregunta. Lo mismo cuando quiere usar un conector.
Al principio va a preguntar seguido, y es a propósito. Leé qué te está pidiendo antes de decir que sí: ese es el momento en que tenés el control.
Dónde lo vas a ver
Desde la primera vez que le pidas algo sobre tus archivos.
Un archivo de texto común, en tu carpeta de trabajo, donde escribís lo que Claude tendría que saber siempre: a qué te dedicás, cómo querés que te hable, con qué herramientas trabajás, qué cosas no se tocan.
Lo lee solo al empezar, así que no tenés que repetirlo en cada conversación. Es lo más barato que podés hacer para que deje de darte respuestas genéricas.
Dónde lo vas a ver
Lo vamos a armar juntos: es de las primeras cosas que hace todo el mundo en el programa.
Si el CLAUDE.md es lo que Claude sabe siempre, una skill es lo que aprende para una tarea puntual: cómo armás vos un informe mensual, cómo se responde un reclamo en tu empresa, qué formato lleva una propuesta.
La escribís una vez, queda guardada, y Claude la usa solo cuando la tarea la pide. Es la forma de que algo que hacés bien deje de vivir únicamente en tu cabeza.
Dónde lo vas a ver
Cuando encuentres esa tarea que repetís siempre igual.
Un conector le da acceso a algo que ya usás —el correo, el calendario, tus documentos, un sistema de la empresa— para que trabaje ahí adentro en vez de que vos copies y pegues.
Se agregan una vez desde la configuración de la app y quedan. Cada uno pide autorización por separado, y los sacás cuando quieras.
Dónde lo vas a ver
Cuando te canses de mover información a mano de un lado al otro.
Un plugin no es otra cosa al lado de las skills y los conectores: es el envase que los contiene. Adentro de un plugin puede haber habilidades, conectores, atajos y ayudantes, todos empaquetados para instalarse de una sola vez.
La diferencia entre las dos piezas principales es la que importa: la habilidad es saber hacerlo, el conector es tener la llave. El plugin de Slack, por ejemplo, trae siete habilidades que le enseñan a resumir un canal y a escribir bien ahí, más un conector que le abre tu Slack. Solas, ninguna de las dos sirve: una sabe redactar pero no tiene dónde publicar, la otra entra pero escribe cualquier cosa.
Por eso alguien las empaquetó juntas. Instalás una línea y aparecen las dos.
Dónde se usan Los plugins viven en Claude Code, la parte de la app que trabaja con los archivos de tu carpeta. No están en la barra lateral del chat, que es donde viste los conectores.
Dónde lo vas a ver
Cuando quieras varias capacidades de golpe en vez de configurar una por una. Hay una página con los más importantes.
Cuáles valen la pena y en cuál de los tres catálogos está cada uno. Es la razón más común de «lo busqué y no aparece».
← La guía de configuraciónLos cinco pasos para llegar al primer encuentro con todo listo.
¿Falta alguna? Decila en el encuentro y la agregamos.